Los pasados días 18, 19 y 20 de junio se celebró O Son do Camiño 2026. Aquí os contamos cómo vivimos esta nueva edición del festival de Santiago de Compostela.
O Son do Camiño 2026

Viernes, 19 de junio
Este año solo pudimos acudir a la jornada del viernes, marcada por la presencia de Linkin Park. Así, no tuvimos más remedio que perdernos la loca fiesta de Katy Perry del día anterior y todo lo que DJ Snake y Lola Índigo tenían preparado para el sábado.

Llegamos al Monte do Gozo hacia el final del concierto de D.Valentino. Un volumen exageradísimo provocaba un sonido muy saturado y, aunque no nos dio tiempo a ver mucho, sí fuimos testigos de cómo los festivaleros más jóvenes coreaban las baladas de pop urbano del valenciano y abarrotaban las primeras filas antes de abandonar el recinto.

Entre el final de D.Valentino y el inicio del siguiente concierto, la edad media de la zona de «pista» del anfiteatro de O Monte do Gozo se vio fácilmente duplicada o triplicada, y es que llegaba el turno de los míticos Hoobastank. Las malas lenguas hablarán de «one-hit wonders», pero lo cierto es que Hoobastank ya gozaban de cierta fama antes de ese radiadísimo «The Reason», y no han dejado de trabajar desde entonces, con siete largos publicados y un muy probable octavo en camino.
La banda de California, que ya había teloneado a Linkin Park como parte de la gira mundial de «Meteora», allá por 2004, arrancó su concierto con «Same Direction» y enseguida se ganó a un público que luchaba por aguantar el calor y mantener su sitio para lo que se vendría esa misma noche. Así, el rock alternativo se abrió paso en un correctísimo directo de apenas unos 50 minutos, en el que también hubo tiempo para disfrutar de su recién estrenado tema «How Do You Sleep?», que encajó a la perfección y nos recordó a Billy Talent y a los tiempos de MTV y Tony Hawk’s Pro Skater. El cierre del show, como no podía ser de otra manera, llegó de la mano de sus dos mayores éxitos: una coreadísima «The Reason» y «Crawling in the Dark».

Los siguientes en subirse al escenario fueron Niña Polaca y Sexy Zebras, pero el nombre que teníamos marcado en rojo era el de Biffy Clyro, para los que aún tendríamos que esperar un par de horas. Aprovechamos para cenar, dar una vuelta por el recinto y recargar pilas.
Finalmente, un poco más tarde de las 9 de la noche, llegó el turno de Biffy Clyro. La banda escocesa no se anduvo con rodeos y arrancó directamente con «The Captain», «That Golden Rule», «Who’s Got a Match?» y «Biblical», haciendo las delicias de los fieles seguidores de Simon Neil y los hermanos Johnston. Aunque echamos en falta la presencia y la personalidad sobre el escenario de James Johnston, que se apartó del tour a finales del año pasado para tratar un problema de adicción y centrarse en su salud mental, Naomi Macleod tomó el control del bajo y cubrió el puesto a la perfección. Tras este potentísimo inicio, bajaron revoluciones con un par de cortes de su nuevo álbum, «Futique» (Warner Records, 2025): «A Little Love» y «Goodbye», para acto seguido retomar las altas pulsaciones con una brutal «Living Is A Problem Because Everything Dies» y una «Hunting Season» que, a pesar de haber salido del horno hace menos de un año, ya se siente como todo un clásico. Nos llevamos la gratísima sorpresa de una «Cop Syrup» que apenas habían tocado en directo desde la propia presentación del «A Celebration of Endings» (14th Floor Records, 2020), y que esperamos que incluyan más a menudo a partir de ahora, porque encajó de maravilla en el repertorio. También hubo tiempo para temas como «A Hunger in Your Haunt», «Black Chandelier», «Mountains» y «Machines», antes de un apoteósico cierre con «Wolves of Winter», «Bubbles» y «Many of Horror». Es una pena que gran parte del público estuviese guardando sitio en el escenario contiguo, pero los que nos acercamos a ver el show de los escoceses salimos muy recompensados a base de pogos, riffs y un más que sincero agradecimiento mutuo. Sea como sea, siempre es un gusto ver a Biffy Clyro.

Llegaba el momento de uno de los nombres más grandes que ha pasado por O Son do Camiño, si no el más grande: Linkin Park. La expectación era máxima y se hizo notar desde primera hora de la tarde, con miles de camisetas en honor a la banda de nu metal de California y un escenario Estrella Galicia a reventar. Dos horas cargadas de emoción en las que el público saltó, lloró, coreó, sonrió y, en definitiva, se rindió por completo ante Linkin Park. En una de las que serán las últimas fechas del gigantesco tour de reunión y presentación de «From Zero» (Machine Shop Recordings, 2024), Linkin Park mantuvo la duración de su show completo en lugar de ofrecer el set «corto» que venían haciendo en festivales, pero el concierto se pasó volando, y es que el repertorio es indiscutible, es la banda sonora de toda una generación.
Nada más empezar, dos viejos himnos como son «Lying from You» y «Crawling» inundaron O Monte do Gozo de nostalgia, pero los nuevos temas no se quedaron atrás y su nueva cantante —Emily Armstrong— brilló y levantó a todo el público con temas tan potentes como «Up From the Bottom», «The Emptiness Machine», «Two Faced» o una «Heavy Is the Crown» que reservaron como parte del broche de oro. Entre pogos y crowdsurfing —incluso vimos a un mochilaman de cerveza por los aires— llegaron clásicos imprescindibles que pusieron a todo el público a cantar: «One Step Closer», «Breaking the Habit», «What I’ve Done»… También hubo espacio para un tramo más sensible, tocando la fibra y recordando al eterno Chester Bennington con «Where’d You Go» (Fort Minor), «Waiting for the End» y «With You».
Toda esta montaña rusa de emociones culminó con una brutal ristra final de la mano de «Numb», «In the End», «Faint», «Papercut», «Heavy Is the Crown» y «Bleed It Out». Además de los grandes himnos, el show vino acompañado por un espectacular despliegue de láseres, luces, proyecciones sobre los dos enormes cubos que ocupaban la parte alta del escenario y cañones de confeti, añadiendo aún más épica a un directo ya de por sí muy memorable.

La fiesta siguió de la mano del DJ set de The Bloody Beetroots, que irrumpieron como una apisonadora con la intención de exprimir hasta la última gota de energía que quedase entre el público. Más tarde, Carlita haría lo propio en el escenario SON Electro de Repsol, extendiendo el festival hasta las 4 de la mañana.

No podíamos despedirnos sin recordar que O Son do Camiño está vinculado con el fondo de inversión KKR, un fondo de inversión estadounidense señalado por su participación en promociones inmobiliarias en territorios ocupados ilegalmente por Israel. Los más de tres millones de euros de financiación pública que recibe el festival hacen todavía más pertinente el debate sobre los modelos de financiación que sostienen estos eventos y sobre la responsabilidad de las instituciones que los respaldan. Por nuestra parte, esta cobertura no supuso ninguna contribución económica al festival y confiamos en que se pueda revertir esta situación tan desagradable de cara a sus próximas ediciones.
¡Hasta pronto!
