Los pasados días 11, 12 y 13 de junio tuvo lugar el Primavera Sound Porto 2026. Aquí os contamos cómo vivimos esta nueva edición del festival portugués.
Primavera Sound Porto 2026

Jueves, 11 de junio
Nuestra primera cita en el Primavera Sound Porto 2026 fue con Inês Marques Lucas en el escenario secundario, el Vodafone. La colina del Parque da Cidade recibió de brazos abiertos a la artista de Oeiras, que se mostró muy agradecida durante todo el concierto y amenizó la primera hora de la tarde con temas pop como «Do Avesso», «Traz-me o Verão a Casa» o «Não Posso Afinal». Aunque gran parte del público se refugiaba de la ola de calor bajo la sombra de los árboles, otra buena parte no pudo resistirse a los eléctricos ritmos de canciones como «Dormente», «Elefante na Sala» o «+», que propiciaron los primeros bailes del festival. Inês también se animó con la flauta travesera antes de finalizar el show con «Saltamos Daqui!», poniendo a todos los presentes a saltar.

Estrenamos el escenario principal, el Estrella Damm, con la aparición de Nation of Language. La banda de Brooklyn regresaba al festival, tan solo tres años después, para volver a regalarnos unos 50 minutos de pura energía, y tanto la banda como el público no podían estar más agradecidos de este reencuentro. Los sintetizadores y un imparable Ian Richard Devaney activaron al público a la primera de cambio con esa irresistible «This Fractured Mind». El privilegio de ser la primera parada del tour lo pagamos cuando a Ian se le olvidó la letra de «In Your Head», lo que no quedó en más que una bonita anécdota solucionada con mucho carisma. Por momentos era imposible no acordarse de Depeche Mode o de Future Islands, y así nuestro primer concierto en el escenario principal no pudo dejarnos mejor sabor de boca.

Nuestra ruta durante esta primera jornada nos permitió explorar hasta el último rincón del recinto del Parque da Cidade y, en esta ocasión, nos llevó directos al escenario Zyn, donde nos esperaba rusowsky. El vallisoletano puso a bailar a todo el público con su adictivo sonido, que parte de un pop electrónico lo-fi para adentrarse en el reggaetón y el R&B alternativo. Letras melancólicas y abundante auto-tune sirvieron de base para una divertida fiesta sin tapujos con temas como «pink + pink», «Liit«, «mwah :3» o esa viralísima «malibU».

El duro solape entre Big Thief y Oklou lo solucionamos con una visita al único escenario que nos faltaba por descubrir, el Primavera, situado en la colina junto al escenario Vodafone. Así, pudimos disfrutar del atardecer de la mano de la íntima electrónica pop de Oklou. Aunque hace poco más de un año de su álbum debut, «choke enough» (Because Music, 2025), la francesa lleva muchos años activa —ya fue telonera de Caroline Polachek en 2021—, y lo demuestra con su presencia sobre el escenario. Una pequeña plataforma, un columpio y sus dos acompañantes (Florian Le Prisé y Casey MQ) fueron suficientes para llenar el escenario y montar una gran fiesta con temas como «take me by the hand» o una celebradísima «harvest sky». También hubo tiempo para cortes más minimalistas y etéreos, tanto del álbum debut como de su primer mixtape, «galore» (Because Music, 2020), entre ellos esa «fall» que la llevó a A Colors Show por aquel entonces.

Nos movimos al escenario contiguo para continuar la jornada con Ethel Cain. Lleno hasta la bandera, nos recordó a los tiempos en los que el escenario principal se ubicaba aquí, en la colina. Nos adentramos de lleno en el imaginario de Ethel Cain desde el primer momento, con una «American Teenager» que atrapó a todos los asistentes y envidrió los ojos de quienes abarrotaban las primeras filas. La puesta en escena no hizo más que añadir dramatismo y mística a una actuación tan extensa como mágica. Nosotros la disfrutamos sentados en la parte alta de la colina, recuperando parte de la energía que nos había arrebatado el sol abrasador de la tarde, pero Ethel Cain nos hizo partícipes igualmente de su mundo tan particular, desafiando géneros y creando atmósferas de lo más cautivadoras hasta bien entrada la noche.

En el escenario principal llegaba uno de los momentos más esperados de los últimos años: el celebradísimo regreso de The xx. Ocho años después de los conciertos finales de su último tour conjunto, y tras varios pasos triunfantes de Jamie xx por el festival, podíamos ver de nuevo al trío londinense que completan Romy y Oliver Sim. Las inconfundibles voces de estos dos últimos se entrelazaron y nos emocionaron desde el principio con una «Crystalised» que sirvió de confirmación: The xx están de vuelta. No hizo falta mucho artificio para que se formara una atmósfera de admiración y celebración en el Parque da Cidade: «Say Something Loving», «Islands», «Angels»… Un inicio inmejorable para que todo el público se rindiera a sus pies. Se alternaron temas de The xx con algunos propios de Jamie xx, que encajaron a la perfección, así como un par de canciones protagonizadas por Romy y Oliver Sim, que también tuvieron sus fiestas particulares. Por un lado, Romy nos puso a bailar y a cantar con «Enjoy Your Life», mientras que Oliver Sim hizo lo propio con «GMT», aprovechando además para darse un baño de masas y bailar entre el público. Jamie xx, desde la mesa de mezclas, se aseguró de que este mejunje fluyera a las mil maravillas hasta desembocar en un emotivo final con «On Hold», «I Dare You» y, por supuesto, la inconfundible «Intro». La ocasión también sirvió para felicitar el cumpleaños del tour manager de The xx, a quien dedicaron «VCR» durante la actuación. Este show fue la celebración de tres artistas que aman la música y emocionan a través de ella y, sobretodo, la celebración de una banda que saca lo mejor de cada uno de ellos.

Sin dar lugar a la más mínima tregua, aparecieron KNEECAP en el escenario Vodafone como una auténtica apisonadora. El trío irlandés aplazó la digestión de las emociones que traíamos de The xx a base de adrenalina y pura energía. Rap gaélico y desenfadado, pero muy comprometido con su lengua y con su tierra, sin dejar de lado el internacionalismo a través del apoyo a la causa palestina o el rechazo al bloqueo de Cuba. En la película de Kneecap se nos recuerda un dato demoledor: cada 40 días se pierde un idioma en el mundo. El irlandés iba camino de ser uno de esos idiomas, pero Mo Chara, Móglaí Bap y DJ Próvaí tenían otros planes y, tras años de activismo, en 2022, el idioma fue finalmente reconocido de forma oficial en Irlanda del Norte. Cuatro años después, y tras varios perseguimientos por su activismo, este carismático trío nos ponía a vibrar desde el minuto cero con «Éire go Deo» —Irlanda por siempre—. La fiesta estaba servida con «Smugglers & Scholars», la crítica al consumismo de «Better Way To Live» y «Sick in the Head». Luces caóticas, grandes visuales, carreras de un lado a otro del escenario y cánticos de «Free Palestine» aderezaron el orgullo irlandés que no paró de relucir con temas como «Get Your Brits Out» o «FENIAN». La barrera lingüística no supuso ningún impedimento para compartir la rabia de KNEECAP, alzar las manos al ritmo de los beats de DJ Próvaí y disfrutar de un perfecto entendimiento mutuo. Durante el concierto también bromearon sobre la superioridad del festival de Porto frnete al de Barcelona, arrancando los aplausos de un entregadísimo público. «H.O.O.D» y «THE RECAP» cerraron la reivindicativa fiesta por todo lo alto.

El último concierto del día fue el protagonizado por Ninajirachi en el escenario Primavera. La productora australiana nos puso a bailar hasta las tres y media de la madrugada a base de hits, principalmente de su álbum debut, «I Love My Computer» (NLV Records, 2025). Toda una rave en la que combinó EDM, proyecciones inspiradas en el internet de los 2000 y algún que otro tema remezclado, como «Berghain» (Rosalía) o «Rock Music» (Charli XCX). Ninajirachi transmitió toda su energía sin dejar de saltar tras la mesa de mezclas durante toda la actuación, con cortes tan irresistibles como «iPod Touch» o «Fuck My Computer».
Viernes, 12 de junio
Si el día anterior habíamos arrancado con el buen rollo de Inês Marques Lucas en el escenario Vodafone, hoy repetíamos fórmula con Buscabulla. Nos sentamos en la colina para disfrutar de casi una hora de pop con un marcado ADN latino, concretamente de Puerto Rico, cuya bandera ondeaba sobre el escenario. Si nos mantuvimos sentados fue porque el sol no daba tregua, pero los más valientes empezaron a moverse con «NTE», «Miraverahí», «Te fuiste» y «Mi marido». Ya hacia al final del concierto, «Tártaro» puso al público a bailar salsa; «Andrea» emocionó a más de un fan de Bad Bunny que la esperaba; y, finalmente, «De lejito» puso la guinda.

En el escenario principal llegó el turno de Baxter Dury. Tan desatado como siempre, el inglés nos invitó a su pista de baile cargada de mala leche y muchísima energía. No hizo falta escuchar mucho más que «Alpha Dog» y «Hapsburg» para aceptar la invitación y quedar embobados con sus movimientos. Contagió a todo el público y nos puso en danza con temas como «Miami», «Allbarone» o «Cocaine Man». Todo un showman que se despidió destilando amor a través de su colaboración con Fred again.., «Baxter (these are my friends)».

De vuelta en el escenario secundario, turno para Panda Bear. Aunque se habría beneficiado enormemente de un ambiente nocturno, el estadounidense no se vino atrás y se dispuso a hipnotizarnos con su luminoso pop psicodélico, desde una «Shepard Tone» que marcó el inicio del concierto hasta «Buoys». Una delicia sonora de principio a fin, con una atmósfera que no se rompió en ningún momento y que alcanzó su máximo esplendor en temas tan celebrados como «Ferry Lady», «Slow Motion» y «Praise».

Nos movimos al escenario principal para recibir uno de los platos fuertes del día: slowdive. Ya solo quedaban dos horas para el gran cabeza de cartel de la jornada, el recinto empezaba a sentirse muy abarrotado y los pequeños trayectos de un escenario a otro se iban complicando cada vez más. Aún así, llegamos con tiempo suficiente para tomar una buena posición y dejarnos llevar, una vez más, por el mágico sonido de slowdive y las entrelazadas voces de Rachel Goswell y Neil Halstead. Poco más podemos decir de la banda de Reading que no hayamos dicho ya, pero repetiremos siempre que sea posible, y es que da igual las veces que los hayas visto, siempre funcionan y siempre son una apuesta más que segura. Así, el shoegaze invadió la gran explanada del escenario Estrella Damm y conmovió a todo el público con grandes clásicos —«Crazy for You», «Alison», «When the Sun Hits»…— y con temas más recientes que ya se sienten parte integral de la mítica banda, como esa cálida «kisses».

A las diez de la noche se nos presentaba un durísimo dilema: ¿Viagra Boys o Black Country, New Road? La reciente visita de BCNR al Paredes de Coura nos sirvió para decantarnos por el directo de Viagra Boys. No nos equivocamos. Desde el primer momento nos dimos cuenta de que este iba a ser uno de los conciertos del día: los primeros acordes de «Man Made of Meat» y un desvergonzado Sebastian Murphy fueron suficientes para activar a toda la colina. Pogos multitudinarios y crowdsurfing sin pausa fueron la mejor muestra del agradecimiento del público hacia la banda sueca, que se deshacía en intensidad y cargaba el ambiente de pura adrenalina con cada uno de los temas que iban sonando. «Punk Rock Loser», «Ain’t No Thief», «Sports» y muchos más hits de ese particular punk-rock con saxofón; un saxofón que incluso acabó sonando entre el público mientras banda y asistentes celebraban una comunión más que palpable, presagiando la vuelta de Viagra Boys a Portugal más pronto que tarde.

Por fin llegaba el momento de la razón indiscutible del sold out del día: Gorillaz. El nombre más grande de esta edición del Primavera Sound Porto había demostrado su peso en el cartel desde primera hora de la tarde, con un recinto a reventar y una infinita sucesión de camisetas en su honor. El concierto, como parte del tour de presentación de «The Montain» (Kong, 2026), trasladó el concepto del álbum al directo; una exploración de la muerte y una celebración de la vida que arrancó con «The Mountain» y «The Happy Dictator». Por supuesto, no faltó una gran producción, con numerosos invitados llenando el escenario y espectaculares animaciones cubriendo las pantallas. Uno de los momentos más especiales llegó con «The God of Lying» y, aunque la idea había pasado por nuestras cabezas, pensábamos que no se daría al no coincidir en el mismo día. Pero estábamos equivocados: Joe Talbot, de IDLES, apareció sobre el escenario para interpretar sus versos y llevarse una sonada y merecidísima ovación. Hubo muchos más invitados y muchos más momentos mágicos, como la divertida fiesta que se montó Moonchild Sanelly interpretando «With Love to an Ex». El espectáculo fue muy emotivo, especialmente con el material nuevo, que encajó a la perfección en el concierto junto a esos temas más nostálgicos que hacían levantar los móviles como resortes —«On Melancholy Hill», «Feel Good Inc.», «Clint Eastwood»…—. Vamos, que los adorados Gorillaz se marcharon de Porto aún más triunfantes de lo que habían llegado.

Mientras buena parte del público se dirigía a la salida, a nosotros nos quedaba al menos una parada más antes de la retirada, y es que llegaba la hora de Bad Gyal en el escenario Vodafone. Había mucha expectación entre las primeras filas y, tras una breve introducción, la catalana apareció sobre el escenario y puso inmediatamente a todos a bailar. Acompañada de una sencilla pero resultona puesta en escena y de un grupo de baile, Bad Gyal sacó a relucir el autotune y fue dando pequeñas muestras de su extensa discografía de reguetón. Supo manejar los tiempos a su antojo y conectó a la perfección con un público escaso, pero muy activo, contagiando de buen rollo a los curiosos que se iban acercando a la fiesta. «Fashion Girl», «Flow 2000», «Chulo», «Perdió este culo»… Por supuesto, se guardó para el final una de las grandes culpables de su ascenso a la fama hace ya una década: una coreadísima «Fiebre».

Teníamos muchas ganas de volver a ver a Joey Valence & Brae, pero ya no nos quedaban fuerzas y tuvimos que sacrificar su descarada fiesta punk de estética MTV. Después de lo vivido en la pasada edición del Paredes de Coura, estamos seguros de que protagonizaron un cierre brutal de la segunda jornada.

Sábado, 13 de junio
Las altas temperaturas seguían sin perdonar y llegamos al recinto un poco antes de las seis de la tarde, justo a tiempo para el concierto de nuestros Triángulo de Amor Bizarro en el escenario Vodafone. Los decibelios de noise rock y shoegaze se hicieron notar desde el primer momento con una «SMT en el Palacio Real» que fue toda una potentísima declaración de intenciones. Se fueron turnando las crudas voces de Isabel Cea y Rodrigo Caamaño, abriéndose paso entre explosivas capas de ruido e hipnóticos vídeos en la gran pantalla al fondo del escenario. Enseguida se metieron en el bolsillo a los asistentes, entre los que abundaban las camisetas de IDLES, a quienes veríamos horas más tarde en este mismo escenario. Si hay una forma de asegurar la faena, esa es poner vídeos de gatitos, y eso hicieron durante «ASMR para ti», uno de los rescates de su discografía anterior al reciente «Mi Catedral» (Sonido Muchacho, 2026), claro protagonista del concierto. Uno de los momentos más celebrados del nuevo trabajo fue «Matar a un rey», un homenaje a Luigi Mangione con ese adictivo «matar a un CEO, colgar a un rey»; acompañada de imágenes de personajes como Elon Musk o Mark Zuckerberg. La intensidad abarcó toda la actuación y el cierre no fue para menos, enlazando «Barca quemada», «Vixiantes do espello» y «De la monarquía a la criptocracia».
Pensábamos que el de Model/Actriz sería nuestro último concierto del festival, pero de camino a la salida nos encontramos con el impresionante espectáculo que MXGPU tenía montado en la zona del escenario principal. Moullinex y GPU Panic dentro de un pequeña estructura suspendida en el aire, un cubo en el que disponían de todo lo necesario para montar una fiesta electrónica de despedida a la altura, nunca mejor dicho. Talento y creatividad local para un set de electrónica tan agradable como envolvente, con el que invitaron al público a quedarse y exprimir el festival hasta el último segundo. Todo un acierto.

¡Nos vemos en 2027!









